Relato erótico: El orgasmo revisitado

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Continuación de “El orgasmo de las braguitas perdidas”.

Tras el primer encuentro plagado de vibraciones en las que el control estaba en mi mano, volvimos a vernos en repetidas ocasiones. Lo que empezó como un encuentro fortuito de vecinos, acabó en una relación sólida donde nuestro acompañante siempre está presente en nuestros juegos.
¡Nunca pensé que la pérdida de unas braguitas pudiese darme tantas alegrías!

Siempre nos gusta iniciar los juegos con un pequeño baile al son de su mando a distancia. Tengo que reconocerlo,  le he cogido el punto y él, por supuesto, también. Masturbarnos con él continúa siendo una experiencia que queremos repetir una y otra vez, antes de pasar a la penetración pura y dura. Yo ni sabía que tenía punto G antes de conocerle. Ahora no sabría vivir sin que me lo estimulase hasta correrme de una forma endiablada.

A veces, cuando él vuelve de trabajar tarde, le tengo preparado un postre de lo más caliente. Dejo el mando en el salón y finjo estar dormida. Pero él ya sabe que quiero que me despierte al ritmo de cada vibración. Quizá la primera sea demasiado suave como para lograrlo, pero a la tercera va la vencida y ello me obliga a abrir los ojos para que sepa lo predispuesta que estoy al sexo. Cuando estamos lo suficientemente fogosos, dejamos el mando y pasamos al contacto piel con piel, donde las altas vibraciones nos provocan mil y un gemidos.

Llegar al orgasmo juntos fue uno de los mejores momentos de mi vida. Pero lo mejor de todo es que este hecho no es una casualidad, sino que se repite cada día que tenemos relaciones.
Él también me ha dicho que ahora no podría follar sin tenerlo al lado. Me dice que cuando me penetra mientras lo llevo puesto, él siente mucho más, “como si un escalofrío me recorriese todo el cuerpo” -me dice, extasiado-. Y en esos momentos pienso que su forma de seducirme fue, precisamente, utilizar esa maravillosa joya erótica. Como no creo en los compromisos a la antigua usanza, soy inmensamente feliz de que nuestra alianza tenga precisamente este símbolo. Yo a eso sí digo “Sí, quiero”, las veces que haga falta.

No sé cuantos orgasmos llevamos desde que estamos juntos, y para ser sincera, no me importa el número. Lo único que me importa es que no acaben nunca. Con él, estoy segura, siempre habrá un orgasmo que volverá a visitarnos.

 

Fantasea con el original vibrador de pareja con control remoto Tiani by Lelo

 

Fotografía superior de © Daria Endresen

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