Relato erótico: Jugar a los médicos

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A ver, María. Ah, ¿que no te llamas María? Bueno, me da igual como te llames. Siéntate en ese sofá. No, a un lado no, en el medio, no seas tímida. Vale, descálzate. Deja tus zapatitos a un lado, bien colocados. Y ahora quítate las medias. Con suavidad, no querrás hacerles una carrera. Bonitos panties. Bien, ahora quítate la camisa y déjala en el suelo. Sí, el sujetador también. Y ahora la falda… no, no, no te la bajes, quiero que la subas, que te la enrosques en la cintura. Muy bien. ¿Tienes frío? En fin, espero que no te resfríes, me gusta verte así. Junta las rodillas.

Eres preciosa. Tienes unas tetas pequeñas y respingonas. Unos hombros suaves y temblorosos. Unas caderas grandes. Un ombligo delicioso. Un culo grande. Unos tobillos ariscos. Una piel llena de pecas y lunares. Una cicatriz estimulante. Unas manos esculpidas en mármol, ponlas encima de las rodillas. Muy bien, además eres obediente. No, yo no me voy a desnudar. Me gusta follar con ropa. Pero me vas a desabrochar el cinturón y a bajar la bragueta. Hazlo. ¿Qué tengo en el bolsillo? Un regalo para tu vulva, querida. ¿Y en el otro? Eso no es un bolsillo, querida.

No te hace falta saber mi nombre, llámame “doctor”, si quieres llamarme algo, y sí, puedes bajarme ya los calzoncillos. Reclínate en el sofá y acércate, yo me pondré de rodillas, igual que lo he hecho antes en la sala de espera, cuando leías con tus piernas cruzadas ese libro aterrador. ¿Quieres ya tu regalo? Espera un poco, déjame llamar a la puerta. Déjame meter la puntita, déjame echar un vistazo rápido por ahí dentro. Qué húmedo está. Y ahora permite que te haga una inspección ocular.

Tienes una vulva de pelo cortito, como una colina recién sembrada de césped fresco y rubio, unos labios gruesos y un clítoris escondido. Sal chico, dónde te metes… tengo una cosa para ti. Es esto. No, no es colonia, mujer. Cierra los ojos, confía en mí. Voy a rociar tu vulva con este espray mágico y vas a sentir tu coño como el origen del universo, como el centro del Big Bang. Y eso, antes de que te haya tocado. Relájate, ahí está. Ahí está. Mira, ya salió tu clítoris a saludar. Qué suave y qué terco es. Giro a su alrededor, lo presiono, le engaño, ahora estoy aquí, ahora en este lado, ahora arriba, ahora abajo, ahora le persigo en círculos, ahora lo aprieto como si te llamara al timbre de casa. Ding-dong, ¿baja María a jugar?

¿Ya te estás corriendo, querida? ¿No decías que eras de orgasmos difíciles? Bueno, te dejo respirar y reírte con tranquilidad pero coge fuerzas para un segundo asalto porque tengo un espray en la mano derecha y una polla ardiendo en la mano izquierda y los dos quieren darte una medicina.

Miles de mujeres sonríen felices desde que existe Woman Fly espray orgásmico clitoriano Excite Woman Fly by Diet Esthetic.

Foto superior: Butter / Eizo

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